La Satisfaccion es trabajo de Dos

Hace unos días estaba platicando con unas chicas del colegio, y como casi siempre, el tema de conversación fueron los hombres, y es que con ellos tenemos tela de donde cortar, porque los comentarios que giran en torno a estos especimenes son infinitos, y eso es de esperarse porque si no la ‘riegan’ en una cosa, se equivocan en otra, y es que simplemente no pensamos igual, que viéndolo fríamente ¡qué bueno!, sino, ¡de que hablaríamos nosotras!, Ok, de eso platicaremos en otra ocasión, ahora enfoquémonos a lo que comentamos en esa cena: La satisfacción sexual.

¿Suena bastante interesante no? Las chicas, especialmente mi amiga Chayo, asegura que los maridos son unos envidiosos, que sólo buscan satisfacerse, y que dejan de lado lo que la mujer siente. Que no se toman el tiempo suficiente para estar en la misma órbita y que ellos llegan al clímax sin lograr que ella comparta esta situación. ¡Ah! Y aquí viene algo más interesante, Chayo dice que eso sólo pasa con las esposas porque con las amantes es todo lo contrario. Tal parece que aquí hay varias cosas muy importantes: satisfacción, esposas y amantes.

Primero, no perdamos de vista que Chayo está pasando por un proceso de infidelidad y de separación de su marido, lo que la hace estar más susceptible y en contra de los hombres, y creo que no podemos decir que todos los hombres son iguales. Existen a los que sí les interesa que estemos a gusto y que disfrutemos al máximo. Hay los que se dan sus mañas para que alcancemos el cielo, claro, no son la mayoría, pero sí existen.

Ahora bien, no es justo que todo el trabajo se los dejemos a ellos y ¿nosotras que? También tenemos que participar en el juego, ¡iniciarlo! Si es lo que quieres, ¿por qué esperar hasta que él empiece?… toma la iniciativa ¿qué de malo tiene?

Seguramente me dirás que haces todo para que el aspecto sexual esté de maravilla y que el hombre nada más no reacciona. ¿Segura? Haber contesta: ¿Qué le hace cosquillitas a tu hombre?, ¿Con qué lo enciendes?, ¿Cuál es su zona erógena?, ¿Qué parte de tu cuerpo le gusta más? Es más, para no ir más lejos, estas preguntas aplícalas a ti misma, ¿realmente tienes las respuestas? Si no es así, sino no sabes qué te gusta, qué te emociona y te enciende, cómo puedes saber que le gusta a la otra persona y más aún, cómo puedes pedir que él adivine, como diría una antigua amiga: brujos son, adivinos no.

Acto seguido, debes tener bien claro que el amor, en su aspecto sexual, es lo más maravilloso que existe, y que no debe darte pena dejar en libertad todo lo que sientes, con esa confianza tu pareja también se deja ir. Y no es que por ser esposa se acaban los besos, abrazos y caricias, esos nunca se acaban, al contrario, ahora es cuando más deben existir. Y si los te amo son necesarios para ti, también lo son para él.

El experimentar en el sexo es sano, siempre y cuando ambos estén de acuerdo. Variar y sorprender hace la diferencia, no es lo mismo que siempre sea los jueves a las 10 de la noche, como checando tarjeta de asistencia, a que se sorprendan un lunes a la hora de la comida. Aprende a conocerte para que puedas conocerlo a él.

Ahora bien, no se trata de llegar con tu pliego petitorio y espantar al galán. Lo mejor es jugar, besar, tocar y así, poco a poco ambos se darán cuenta de lo que les encanta y lo que no les gusta, pero… abre tu horizonte, date el chance de disfrutar, de gozar, y de decirlo, expresar que estás bien, no es malo. Con esto le alejas a las ‘quitamaridos’ que son expertas en hacerle saber a tu pareja que ellas sí sienten, que están a gusto con él y que son lo máximo. Ya sabes, esas alimañas las hay en cualquier parte, pero, si como pareja están bien, ni te preocupes porque no hay peligro. Así que ya sabes, por la satisfacción se trabaja en equipo.

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